Enterrar residuos orgánicos: un modelo que tenemos que repensar.
El modelo tradicional de disponer la basura —mezclar todos los residuos en una bolsa negra y enviarla a un relleno sanitario para ser enterrada— es una práctica ambiental, social y financieramente insostenible. Aunque culturalmente se asume que lo que se lleva el camión de la basura «desaparece», la realidad es que no.
Enterrar materia orgánica en los vertederos desencadena problemas graves de salud pública y contaminación hídrica que nos cuestan millones a todos los ciudadanos.
La herida de Navarro: Contaminación del agua y sangría a los recursos públicos
El antiguo vertedero de Navarro en Cali es el recordatorio permanente de que enterrar basura crea problemas eternos para la ciudad; por ejemplo, a las aguas subterráneas bajo el relleno de Navarro llegan contaminantes, como lo evidencia Jakeline Paredes en su trabajo de maestría en Salud Pública:
“Los hallazgos en la caracterización fisicoquímica del agua subterránea justo debajo del antiguo Vertedero de Navarro, realizada en el presente estudio, indicó que las concentraciones de cloruros obtuvieron valores de 3800 mg Cl-/L. y 3279 mg Cl-/L, lo que indicaría que han aumentado las concentraciones” (Paredes, 2021)
Lo que es consecuencia de la complejidad que representa el manejo de los líquidos lixiviados generados por los residuos orgánicos. En el trabajo Jakeline hace mención sobre la influencia del relleno en la salud de las comunidades cercanas, siendo los problemas en el sistema respiratorio los más evidentes.
Entre los escándalos que Navarro dejó en la ciudad de Cali resalta el derrumbe del 14 de septiembre de 2001, una montaña de basura colapsó, provocando un grave derrumbe de residuos podridos que desembocaron en el río Cauca. Lo que hace más preocupante el caso es que Navarro se ubica aguas arriba de las bocatomas de captación para las plantas de tratamiento de agua potable de Puerto Mallarino y río Cauca, que abastecen aproximadamente el 80% de la ciudad.
Navarro se ha convertido para el municipio de Cali en un pasivo ambiental así lo expone Laura Alisa Andrade Gross (2024) en su trabajo de grado titulado
VALORACIÓN INTEGRAL DEL PASIVO AMBIENTAL DEL ANTIGUO VERTEDERO DE NAVARRO DEL DISTRITO DE SANTIAGO DE CALI EN EL PERÍODO DE POST CLAUSURA
En este trabajo, Andrade evidencia que a pesar de haber sido clausurado oficialmente en 2008, Navarro sigue siendo un pasivo ambiental y económico permanente. El municipio de Cali se ve obligado a gastar miles de millones de pesos anuales de fondos públicos solo para mantener operando una planta de tratamiento de lixiviados por ósmosis inversa, buscando evitar que los líquidos tóxicos filtren el acuífero subterráneo o contaminen el río Cauca.
Colomba-El Guabal: Sanciones por mala gestión y vertimientos tóxicos
Tras el cierre de Navarro, la disposición se trasladó a más de 50 km de Cali, al relleno Colomba-El Guabal en Yotoco. El nuevo relleno no tardó en ser el foco de escándalos ambientales, en los que la CVC se pronunció e impuso multas al operador del relleno, relacionadas con el vertimiento de lixiviados al río Cauca.
Alexander Campos Sandoval en su investigación periodística habla de la peligrosa cercanía del relleno Colomba-El Guabal con la Reserva Natural Bosque de Yotoco, hogar para gran diversidad de vida, el menciona que:
“Cada día 3200 toneladas de residuos sólidos llegan a los rellenos sanitarios del Valle del Cauca. La mayor parte termina en Colomba – El Guabal, ubicado en el pequeño municipio de Yotoco que también posee una de las reservas naturales más importantes de la región: el Bosque de Yotoco.” (Campos, 2021)
También hace mención de una de las multas resaltando que:
“El 12 de febrero de 2016 llegó una nueva multa tasada en más de 229 millones de pesos (alrededor de 61000 dólares). La CVC sancionó el vertimiento de lixiviados sin tratar —líquidos tóxicos emanados por las basuras acumuladas— directamente al río Cauca.”(Campos, 2021)
La complejidad de los lixiviados nuevamente juega en contra, la realidad es que su correcto manejo es prioridad, de modo que expertos como Pablo César Manyoma (2021), profesor de la facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle, mencionan que ningún residuo orgánico debería llegar a los rellenos sanitarios.
Las razones para dejar de enviar los residuos orgánicos al relleno sanitarios tiene múltiples aristas, ahora los beneficios de aprovechar esa materia orgánica son infinitos tanto para el hogar, para la ciudad y para uno mismo; por ejemplo, separar en la fuente facilita recuperar materiales reutilizables, lo que beneficia a numerosas familias que viven del reciclaje.
Separar en casa no es solo un hábito de limpieza: es un acto de responsabilidad colectiva que cuida nuestra salud, salva nuestros ríos y le devuelve nutrientes a la tierra.
Por Equipo Cáscara.
Bibliografía
Investigación periodística
Campos Sandoval, A. (2021). Colombia: la peligrosa coexistencia de un relleno sanitario y una reserva natural en el Valle del Cauca. Mongabay Latam.
Leer investigación en Mongabay
Trabajos académicos
Álvarez Posada, G. A., Correa Orozco, L. M. & Matos Fernández, Y. (s. f.). Rellenos sanitarios en Colombia, ¿una solución o un problema? Investigación académica. Universidad CES.
Andrade Gross, L. E. (2024). Valoración integral del pasivo ambiental del antiguo vertedero de Navarro del Distrito de Santiago de Cali en el período de post clausura. Pasantía organizacional, Universidad Autónoma de Occidente, Cali, Colombia.
Consultar documento en el repositorio de la Universidad Autónoma de Occidente
Paredes Prieto, J. (2021). Configuración de la vulnerabilidad en salud ambiental en el área de influencia del antiguo vertedero de Navarro durante los últimos 10 años (2008–2018). Trabajo de grado de Maestría en Salud Pública, Universidad del Valle.