Nuestra meta es clara: Queremos que cada cáscara, semilla o resto de comida cobre una nueva vida, y así demostrar que los pequeños cambios pueden generar un impacto gigante en nuestro entorno.
¿Quiénes somos?
En Cáscara creemos que la verdadera revolución empieza en casa. Nacimos en Cali con un propósito claro: sacar la basura del modelo lineal que solo entierra nuestros problemas, y convertirla en un ciclo de vida que regenera nuestro territorio. Somos un proyecto de autocuidado ciudadano, el aliado de quienes quieren mantener limpio y sano el lugar que habitan.
¿Qué hacemos?
Nuestro servicio principal es la transformación de residuos orgánicos. Establecemos las condiciones para que separes tus residuos en casa, y nosotros nos encargamos del resto. En Cáscara no enterramos problemas, creamos soluciones: procesamos los residuos mediante un proceso combinado de Compostaje por Aireación Forzada y cría de Mosca Soldado Negra (Hermetia illucens). Esto elimina cualquier derrame de lixiviado —ese líquido, en cambio, se aprovecha dentro del proceso de descomposición controlada— y de ahí obtenemos sustrato orgánico y proteína de insecto. Aquí es donde tu esfuerzo por separar en casa se convierte en algo real.
Nuestra comunidad
No lo hacemos solos. Hacemos parte de una red de emprendimientos y proyectos locales que, como nosotros, le apuestan a un modelo de ciudad distinto, y con quienes compartimos un compromiso con la seguridad alimentaria en Cali. Creemos que la gestión de residuos y el acceso a comida digna son parte del mismo problema —y de la misma solución.
¿Por qué lo hacemos?
Nuestra labor es un acto de resistencia frente al pasivo ambiental que amenaza nuestra ciudad. Nos negamos a seguir alimentando la ineficiencia de rellenos sanitarios como Navarro o Colomba-El Guabal, que solo generan lixiviados tóxicos, amenazan nuestros acuíferos y contaminan el río Cauca. Con Cáscara, ofrecemos una alternativa local para descentralizar la gestión de residuos, reducir drásticamente los gases de efecto invernadero y devolverle los nutrientes a la tierra. No esperamos a que alguien más resuelva el problema: lo resolvemos nosotros, entre vecinos, entre comunidad. Así construimos, cáscara a cáscara, una Cali verdaderamente sostenible y regenerativa.